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Tiempos, Culturas y Oportunidades

Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo acerca del tiempo. El tiempo es valioso para la vida humana por lo escaso de nuestra existencia. A la sociedad y las organizaciones, además de nuestro saber y hacer, capitales y relaciones, lo valioso que les damos es nuestro tiempo vital, el tiempo cronos, consumido en cada segundo de reloj.

La naturaleza nos brinda su mirada del tiempo como ciclos. Conocemos los ciclos lunares, el movimiento de las mareas, las estaciones climáticas, los tiempos de la siembra y la cosecha (4). Respecto del tiempo vital, hablamos de niñez, infancia, madurez. El cuerpo humano posee “relojes internos” que coordinan los ciclos para estar despiertos,  alimentarnos, dormir y procrear. (1)

Vivimos en profunda relación con los ciclos naturales del planeta. Es nuestra conexión con lo analógico que nos rodea, que nos permite percibir por ejemplo, las emociones de los seres vivos, el clima y lo meteorológico.

La construcción de ciudades y el aumento de las poblaciones que las habitan, causan que aceleremos nuestro ritmo de vida para poder vivir en este ambiente creado por nosotros, y hoy, dominado por lo digital. Nuestro grado de salud, se relaciona con la satisfacción de necesidades emocionales, materiales y, también, con el uso equilibrado de nuestro tiempo vital, alineando percepciones analógicas y digitales.

Podemos percibir al tiempo como intensidad, tiempo que nos relaciona con la vida, la música, la creación y el comunicarnos con el otro desde nuestras emociones.

Lo experimentamos en un beso, al gritar un gol en la cancha, ver una obra de teatro, al contemplar el mar en vacaciones….y al observar las filas de autos yendo a lugares de descanso los fines de semana, expresaríamos el profundo deseo de vivir esos momentos de intensidad. Estas vivencias de intensidades, se relacionan con lo que en el ámbito del teatro han llamado “el puro presente” (3).

De acuerdo a los lugares que ocupemos en lo social, nuestra percepción y uso del tiempo será más o menos amplia. No tiene el mismo ritmo de vida un habitante del centro de una  ciudad muy poblada, que otros en las periferias y/o el campo.

Vivir conectados al flujo informativo de internet y a las redes sociales, nos acerca mucho al tiempo digital, al “consumo de instantes” (3), manifestados por ejemplo en los post de Facebook, Twitter, los juegos en los celulares, etc.

A mayor cantidad de amigos y contactos, mas efímeros serán esos instantes, porque la suma de información e interacciones sociales que se vuelca a la red, las transforma en “medios de comunicación”.  

Hay personas y organizaciones que forman parte de una cultura del instante y otros, que ven a cierta distancia estos modos de comunicarse. Lo instantáneo es favorecido por los flujos de información, dinero y producción coordinada a nivel global, por diferentes actores socioeconómicos.

También reconocemos al tiempo como oportunidad (4), aquello singular que nos pasa en la vida y da lugar a las frases “Carpe Diem” y, en el mundo de los negocios, “Time Is Money”. Los mercados abren y cierran estas “ventanas de oportunidad” y es bueno para nosotros aprender a abrir conversaciones que generen futuro con ofertas innovadoras, en los lugares y momentos apropiados.

Los tiempos sociales nos cambian la vida. El imaginario social, es el escenario donde los polos tecnológicos, sociales y económicos interactúan y de esa interacción surgen la innovación y la permanencia, de aquello que las sociedades consideran valioso.

Históricamente, pasamos del “tiempo sólido del progreso” (3), a vivir cambios tecnológicos, que configuraron como emergente de la época al “tiempo líquido” (2), donde las personas se guían por la satisfacción inmediata e impostergable de sus deseos y necesidades. Puro presente. “No sé lo que quiero, pero lo quiero ahora” es el signo de estos tiempos.

Desde esta forma cultural, el instante, sirve para oportunidades consideradas efímeras tales como el trabajo, el dinero y la felicidad, los cuales se consumen (3). En esta lógica de lo efímero, pasamos a consumir y desechar productos, relaciones y negocios.

La cultura de lo sólido, nos lleva a pensar en el largo plazo, el ahorro y la acumulación de capitales que se usarán en otro tiempo. Se pospone una satisfacción inmediata, por un proyecto… Equilibrar intensidades e instantes, lo líquido y lo sólido en nuestros proyectos, es el desafío que la vida moderna nos plantea, para tener una vida plena.

Ricardo Pankiewicz

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Bibliografía

1) Un día en la vida del cuerpo humano – Jennifer Ackerman – Editorial Ariel

2) Vida líquida – Zygmunt Bauman – Editorial Paidós

3) “El presente del tiempo fluido y el presente del tiempo teatral”  Revista Campo Grupal, Mayo de 2011. Pablo Hupert (www.pablohupert.com.ar). Recomiendo su lectura para profundizar el tema.

4) La Biblia: ver las concordancias de la palabra “Tiempo”.

5) “Trabajo y Proyectos en Tiempos Líquidos”  Revista Campo Grupal Julio de 2011    Ricardo Pankiewicz

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